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“Escribir. Corregir. Pulir”
Hugo Abraham Wirth Ciudad de México, 1981Orgullosamente iztapalapense, ceceachero y teatrero. Estudié en una escuela de actuación, de cuyo nombre prefiero no acordarme, y por muchas razones decidí escribir teatro. Reconozco que no soy bueno para crear metáforas ni descripciones. Soy directo. Busco que cada palabra escrita en el texto dramático o dicha por los personajes en la escena, sea efectiva. Que contenga acción y genere progresividad, que provoque interés y asombro en el lector-espectador. Me gusta jugar en la escena desde que empiezo a concebir la idea de un texto en mi cabeza. Imagino la dinámica de la puesta, los detalles de escenografía y hasta la manera en que el personaje va a vivir en el cuerpo del actor. Conozco mis límites y sé que no voy a dirigir desde el texto, únicamente proporciono la guía más clara para reproducir la ficción. Tengo formación actoral y conozco la importancia que cobra el hecho de que una obra y el personaje te enamoren; he experimentado la ansiedad y la emoción que provoca un drama que te sacude como creador. Lo que más deseas es darle vida en el teatro. Soy espectador y sé lo que me enoja, me entristece, me entusiasma, me divierte, me indigna, me aburre, me decepciona o me es completamente indiferente. Como dramaturgo, me propongo generar interés e inquietud en un grupo de creadores que se arriesgue a montar mis textos. Y también pienso mucho en los espectadores. Me divierte ver las reacciones de cada uno de ellos, me enriquecen sus comentarios y agradezco que hayan sido cómplices. Y sigue el proceso que regirá el resto de mi vida. Escribir. Corregir. Pulir. Evolucionar.
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