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"La misión es alejarse de uno mismo" a. lèal Tlalpan, 1985
Estampa de a. lèal Por Nicolás Echetti (En Adornos de Vidriera. Papeles Bonaerenses de Literatura y Mundo Literario)
Estamos en el Café Moviola, en Tlalpan. Anochece. En la mesa hay un cenicero lleno de colillas, dos botellas de cerveza León y 3 libros: El concepto de la angustia, Cántico cósmico y El libro vacío. Él lee. Llevamos horas en el lugar, las mismas que he gastado en tratar de convencerlo de que ser escritor es muy similar a ser futbolista. Casi lo mismo. No hay diferencia, pues. Las explicaciones sobran. Él me da la razón en cierto sentido; sin embargo, como un futbolista más bien indiferente a su futuro en las canchas, afirma ignorar todo respecto a premios o trámites editoriales. Eso no es lo que importa. Por supuesto, yo no le creo. Como todos nosotros, le digo, vos sólo estás acá para cumplir con tu misión. Porque todos tenemos una misión, ¿o me equivoco? Y, finalmente, tenés que apoyarte en algún sitio, ¿no crees? Él ríe, enciende un cigarro más y me mira, haciendo a un lado su tomo casi devastado por el tiempo y las circunstancias del Museo de la novela de la eterna. No hay tal, dice. La misión es alejarse de uno mismo.
lèal obtuvo el Premio nacional de narrativa María Luisa Puga 
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