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Christian Peña

"[el poeta] debe dar gracias por lo que la poesía le permite ver"

Christian Peña
Ciudad de México, 1985
Becario 2005-2006, 2006-2007*

 

Todo comienza con una frase de Píndaro

Todo comienza con una frase de Píndaro: "Aprende a hacerte el que eres." Y estoy convencido de que cada vez resulta más difícil ser el que somos. Sospecho que la mayoría de las ocasiones nos planteamos “ser alguien” antes de darle tiempo y espacio a ese que nos vive. Lo confieso: yo también me vislumbro en el ápice de mi egoísmo y me he propuesto alcanzar un objetivo irremplazable: ser un don nadie como ningún otro.
   En materia de escritura, lo anterior se traduce de la siguiente manera: más que tratar de dar forma a mi voz, intento reconocer sus ecos. No sólo los literarios que, frecuentemente, asoman sin dificultad para el lector. Me refiero a los ecos de la existencia, la materia que se cifra a diario y que es trabajo del escritor penetrar (hay momentos en que, al terminar de escribir un poema, queda en mi boca el recuerdo del sabor a la Emulsión de Scott que mi madre me obligaba a tomar cuando era pequeño). Más que tratar de erigir un nombre. Trato de comprender por qué tengo el que tengo.
   "Ser poeta es más que un destino literario", sentencia Raúl Gómez Jattin. Aunque me atrevo a añadir que ser poeta, es también más que un oficio literario. Creo que el poeta debe estar atento no sólo al resultado de las palabras escritas en la hoja, el poema mismo, mucho menos al reconocimiento de su obra. Antes debe dar gracias por lo que la poesía le permite ver. Por la honestidad que la poesía despierta en el alma. De lo contrario y, citando nuevamente al poeta colombiano, el autor sólo exhibe en su trabajo una "Ira torpe del que padece una locura/que no es de su medida."
   Harry Conejo Angstrom, el magnífico personaje del escritor norteamericano John Updike, nos dice: "Si tienes el valor suficiente para ser tú mismo, otros pagarán el precio por ti." ¿El precio? El precio es escucharme, ahora mismo; escuchar estas palabras que oscilan entre lo sensato y lo absurdo. El precio lo paga mi madre (que me debe demasiadas), la mujer a quien amo y algunos de ustedes que aún se mantienen atentos.
   Posiblemente me equivoque en todo lo antes dicho. No hay más que hacer: aprendo a ser el que soy, aprendo a equivocarme; a redimirme en la contradicción. No soy sólo lo que miento ni el que escribo. Como diría Tristan Corbière: "Soy el que, sin cesar, me hago."

*Segundo periodo 

Estudió Periodismo en la UNAM. Su obra aparece en el Anuario de Poesía del Fondo de Cultura Económica 2006 y en la antología La luz que va dando nombre. Veinte años de poesía última en México (Secretaría de Cultura del Estado de Puebla, 2007). Ha publicado en las revistas Alforja, Tierra Adentro, Este País, Blanco Móvil, Oráculo, entre otras.

Clic en la portada para leer un fragmento "Litera" (flm-pliego16.net) • Peña ha obtenido el Premio nacional de poesía Amado Nervo y el Premio nacional de poetas jóvenes Jaime Reyes